Cambios

yo
yo

Un año más estamos aquí. El curso pasado sólo puse una receta en el blog, creo recordar, pero esa receta bien valía ese tiempo. Muchas cosas han cambiado, pero quizá la más definitiva haya sido que me he jubilado, y eso da nuevas perspectivas.

Le veo poco sentido a un blog culinario porque son muy pocas las recetas que me interesa subir. Tras haber grabado ya casi todas las recetas familiares, observo que todo está hecho en muy buenos y diferentes blogs, de manera que sólo me apetece comunicar aquello que sea realmente original o muy de casa.

Pero a este sitio de aquí le tengo mucho cariño porque ha sido testigo de mucha vida, buenos ratos y agradables comidas. Yo creo que me apetece volver a mis orígenes de intimidad, de reflexiones, de lecturas, sean o no gastronómicas y, sobre todo,de abuelidades.

Además me he lanzado a ” tunear” algunos muebles antiguos que tengo,  intentaré dejar memoria aquí de aquello que no sea un fracaso estrepitoso.
Y de vez en cuando prometo subir alguna receta.

Bebés de pecho

Ya sé que este es un blog de cocina, pero la primera alimentación que tomamos es, o debería ser, la leche materna. Yo he sido madre lactante y para mí fue una experiencia inagotable de alegrías,  como decíamos entonces éramos “pechistas“, partidarias de dar el pecho mientras más mejor. Mi madre también lo fue, y mi abuela, y la madre de mi abuela, hay una larga saga en la familia que mi hija ha querido continuar. Ella es una entusiasta, como veréis es su blog Bebés de pechoque os enlazo aquí, y  tuvo que sufrir lo suyo, yo fui testigo, para disfrutar ahora tanto como lo hace.
Leedla porque es verdaderamente emocionante lo que escribe, no os arrepentiréis.
Y gracias por hacerlo.
¡Ah! ese niño tan guapo que se chupa la pipa es mi nieto, Ignacio, que aquí presento a los amigos y amigas que me leen.

Nueva sección: Abuelidades

Esta nueva sección ha surgido de forma espontánea por la necesidad de mandar un vídeo a mi hija sobre cómo hacer ochitos de punto.
Estoy viendo que ser abuela requiere de mucha sabiduría y afortunadamente tengo a 3 expertas en la materia (a la 4ª la tengo lejos) que me informan cumplidamente de asuntos de extrema importancia. Cuando tuve a mis hijas apenas apreciaba todo el conocimiento que las mujeres de mi familia atesoraban y que yo apenas percibía. Yo era una mujer  de las que trabajaba fuera de casa y todas las cosas de telas, punto y calceta me resultaban extrañas.
Ahora sé  lo que es un jersey de perlé, que, según mis hermanas, debe ser algodón cien por cien porque la fibra no es buena para los bebés. Y el problema es que los niños tienden a crecer, los puñeteros, dejando obsoleta cualquier preciosidad de prenda de punto. De ahí la necesidad de aprender a hacer jerseis, por lo caros que son.
Confesaré que yo hice mis pinitos con las agujas de punto (calceta?) en mis tiempos adolescentes, pero soy algo disléxica y mis mangas tendían al desequilibrio, así como los cuellos de los jerseis. El conjunto quedaba moderno, para los años 70, aunque lo cierto es que no tenían un pase. Eso sí, la filigrana en cuanto a texturas del punto no se me daban mal.
He tardado más de dos meses en hacer un jersey de primera postura medio decente…no, en realidad me ha quedado precioso, pero no cuento los tres esperpentos que hice antes del último, que a lo mejor publico aquí algún día.
Mi hija mayor, desde los 9 meses, quería hacerlo todo ella sola, yo le mostraba la cuchara, le ponía el plato con la comida delante y ella, con mucha dificultad y manchando mucho el suelo, se lo iba comiendo poco a poco. Pues aquí tienes los ochitos para que los hagas en el chaleco que ahora haces. Ya me enseñarás la foto. [youtube http://www.youtube.com/watch?v=Sx9STbSm8Sw]