Tarta sablé de chocolate y avellanas con merengue de chocolate

Quizá sea chocolate en estado puro (le metí avellanas al sablé), y no demasiada azúcar. Es una versión de una receta de Sesé San Martín, porque el otro día tuve la suerte de asistir a uno de sus cursos organizados por una amiga. Es una mujer muy guapa, una cocinera «delgada», con un aspecto superjuvenil, simpática, excelente comunicadora, sencilla y humilde, porque me consta y eso se nota, que sabe una barbaridad, y que derrochaba ideas en cada una de las recetas que hizo, con imaginación, sabiduría y generosidad. Da gusto verla hacer, reirte con ella.
Éstas, mis dos tartas, están elaboradas aprisa y corriendo porque tenía que entregarlas a las 6 del viernes. En la cocina nunca se debe tener prisas, pero esa es una situación poco frecuente la mayor parte de las veces. Así que la crema pastelera me quedó algo gruesa, pero he corregido las medidas tanto en el vídeo como en la receta escrita.


Espero que os guste.

Vista a la hacienda «El limonar»

Pues aquí esstá el vídeo prometido de la visita de Slow Food SevillaySur, sólo la primera parte que es la que corresponde a la visita a la finca «El limonar» propiedad de Paco Díaz Pineda, un apasionado de la naturaleza, un hombre interesado por todo, con una cultura agrícola y humana que en muy pocas ociasiones he podido disfrutar.
Paco se formó en Francia e Inglaterra, de ahí que sus primeros pasos se desarrrollaran en el campo de la hostelería, desde el que pasó a una gran empresa agraria como intérprete. El resto de tu siempo lo guarda celosamente para la tierra, para la experimentación y la puesta en marcha de sus proyectos.
Cultiva en «caballones» lombrices americanas que hacen humus natural.
La segunda parte del vídeo la pondré próximamente, es la visita a la finca «El Garrotal» de Tatiana García y Karin Resenberg, en donde, además de ver huertos de verdad ecológicos, pudimos degutar unos platos maravillosos.

Milhojas de foie y manzanas con gelatina de Sauterne

Por ahí tengo un milhojas de patatas y foie que hice hace mucho, pero tenía ganas de probarlo con manzanas y un Sauterne que me hiciera la gelatina. Ha quedado muy rico, suave, dulce y al mismo tiempo con el punto del foie. Muy bonito, además.
Este sábado he ido a hacer una visita con el «Convivium Slow Food SevillaySur» a un par de sitios y tengo que montar los vídeos que hice. Me lo pasé genial, conecté con todos, porque compartimos los mismos intereses, los mismos gustos, y resulta admirable conocer a personas que ponen tanta pasión enlas cosas bien hechas. esta semana, si tengo una ratito, los iré colgando.

Descargar Receta escrita

Gambones marinados y salteados con soja y sésamo.

Seguimos empantanados en la cocina, a pesar de que hoy estoy haciendo un cocido, pero no está fotografiable. Y ha llegado ese momento, ése que siempre llega cuando cambiamos las cosas, en el que el arrepentiemiento entra sin propósito de enmienda. ¿Estará bien el nuevo color que he elegido? ¿No me sentiré agobiada? ¿Quedará cutre? ¡¡¡¡ahhh, qué pesada soy!!!!
La receta de hoy la grabé hace tiempo y la perdí, sin embargo están muy ricos estos gambones salteados de esta forma, o por lo menos a mí me gusta esta mezcla medio oriental. Es sabroso y ligero, como cena o aperitivo.
Tengo en marcha la operación «bikini para focas», pero segurié haciendo algunas cosas más «consistentes», porque todos tenemos derecho a disfrutar de vez en cuando.


Videoblog de recetas

Libros con comida, no de comidas.

Tengo la casa descolocada, pero con una hermosa pintura en todas sus paredes. Este fin de semana me lo pasaré recolocando todo, aunque anoche surgió una amigdalitis, que afortunadamente responde bien a los antibióticos.

Hace tiempo que no escribo sobre lecturas, no me refiero a los libros de cocina sino a lecturas que en algún momento hablan de comida, me encantan esos libros.

 

Vaya por delante que odio los libros de amor, me refiero a las novelas de amor románticas, porque envuelven de fantasía el imaginario femenino y nos vuelven fácilmente manipulables a través de las emociones. Son formas espúrias de relacionar romanticismo con sexo. Sin duda ante una disyuntiva prefiero leer sexo explícito que novelerías románticas, salvo Jane Austen, claro está, que es otra cosa.

 

El libro que quiero recomendar tiene amor, pero al estilo de las noveleas que me gustan. Por ejemplo «La tregua» de Mario Benedetti la que más me ha conmovido: sencilla, real, sincera, sin artificios, en definitiva cotidiana.

 

El cielo es azul, la tierra blanca de Hiromi Kawakami también es así. Pero cambia la cultura, no es lo mismo Montevideo que Tokio, ni se vive, ni se trabaja, ni se siente de la misma manera, en cambio yo le encuentro semejanza a estas dos novelas.

 

Nuestra historia japonesa parte de una coincidencia; dos personas que se conocían hacía tiempo, pero dejaron de verse, se encuentran ante la barra de un bar:

 

«El maestro estaba sentado en la barra, tieso como un palo.

 

-Atún con soja fermentada, raíz de loto salteada y chalota salada- pedí, y me senté en la barra. Casi al unísono, el viejo estirado que estaba a mi lado dijo:

 

-Chalota salada, raíz de loto salteada y atún rojo con soja fermentada.

 

Al darme cuenta de que teníamos los mismos gustos, me volví y él también me miró. Mientras intentaba recordar dónde había visto aquella cara, empezó a hablarme.»

 

Qué afortunadas son las coincidencias entre dos personas. Tengo un amigo que es un artista de la seducción preparando coincidencias, un genio, un mago, capaz de deslumbrar a cualquiera, a todas.

 

Las coincidencias en gustos alrededor de la mesa unen mucho, mi padre me lo recordaba siempre porque temía que yo no me tomara en serio el rito de la comida en común, sobre todo en mi adolescencia. Creo que se quedó tranquilo a ese respecto, sobre todo en estos últimos años que estuvimos más unidos.